sábado, 11 de julio de 2015

Carlota

La tierra mojada tiene un olor irresistible. Más que irresistible. Una niña de cabello rubio que está sentada a mi lado agarra un puñado y se lo mete a la boca. Con una gran sonrisa me ofrece el apetitoso manjar <<¿quieres un poco?>>. Sus mejillas sonrosadas contrastan con la palidez de su rostro. Los ojos color caramelo son cálidos y le portan un aire infantil que la hace parecer más joven de lo que seguramente sea en realidad.

Su vestido blanco de volantes  está manchado por la hierba y el barro, al igual que el área de piel que rodea su boca. <<¿Quieres un poco?>> Me repite. Mojo entonces la punta de los dedos en el terreno arcilloso y chupo la tierra tímidamente. <<¡Es increíble! ¡Sabe a chocolate!>> exclamo. <<¿Ves? Algunas cosas no son lo que parecen>> me responde la niña. 

sábado, 25 de octubre de 2014

Brumario

El sol acaricia con sus rayos el cielo azul de la mañana. Las brisas, pasajeras, se muestran suaves, cálidas, frágiles y delicadas al atardecer. Un verano tardío, una primavera temprana. Pero octubre está terminando. El año lectivo solo acaba de comenzar. 
El mundo entero sonríe ante el inusual estado real. Real... pulcro y brillante como el día de hoy. Fresco y limpio como las olas del mar. Sin embargo nada es veraz. No pertenezco a este lugar.
Tengo la vista emborronada por esta niebla creciente que cada vez se hace más espesa. La bruma me encierra en una nube blanca, como si fuera una gota de agua, tan fría como las demás. 

viernes, 3 de octubre de 2014

La Bastilla

Todo el mundo habla de quererse a si mismo, de tolerarse, de amar lo que se tiene y lo que no. De saber vivir con ello. 
Muchas veces hablo desde un punto de vista demasiado subjetivo hacia mi persona, sin querer aceptar lo que realmente tengo, lo que realmente soy, y es desesperante. Uno no sabe lo que es estar desesperado hasta que está harto de mirar a ninguna parte esperando encontrar la chispa que lo hará seguir, que lo hará volver a brillar como una estrella del cielo, porque parece que jamás aparecerá. Pero un día aparece. 
Ça ira, mon amour.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El trimestre de fuego

Con la última visión del fondo azul me despido de ti. La caricia fría final del agua, el potente olor a sal, todo forma el escenario perfecto para la culminación del acto y el comienzo de la nueva obra. De todo lo que está por llegar.

Acabó agosto, el verano se va por fin. Después de tantos días esperando, encerrada en el capullo del calor y el olvido, mis alas vuelven a abrirse. Regresan los libros, el frío, las mantas cálidas, la ropa de abrigo, las noches de lluvia...
Retorno a la cueva, al castillo del Rey Loco, siempre en contacto con mis delirios y mis recuerdos. Pisar de nuevo Crisálidas, reencontrarme con la Sala Onírica, y con Godoy. Cada rincón, cada aula, cada pasillo, cada pasillo, cada persona que durante el trimestre de fuego ocupó mis pensamientos, ahí estará. Retomaré mi camino, Volveré a mi lugar.

Escribo esto a riesgo de parecer de otro planeta. Pero esa posibilidad no me da miedo. No tanto como el pensar en estar más tiempo parada, bloqueada en un mes interminable, como ocurrió en julio. Justo antes de que vosotros llegárais. Gracias por todo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Emma

Cierro los ojos y sueño que estás aquí, que nunca te vas. A pesar de estar segura de que no es cierto,  que todo es una ilusión, quiero quedarme con esa sensación que me invade cuando no veo lo que tengo delante, sino la dulce trama que implica tu presencia.
A principios de mes llegaste, después de tanto tiempo lejos. Entonces fuimos felices, tanto que apenas pude respirar. Recuerdo aquella euforia de abrazarte por primera vez, esa alegría muda que tanto se me notaba. Y decido quedarme con el latido de ese estado hasta que volvamos a vernos. Hasta que el frío diciembre nos tome por sorpresa de nuevo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Dos faros

Recuerdo aquella agitación mía de finales de julio. Aquel eterno mes al fin culminó con la llegada de Almond. Iluminado por un cielo estrellado desde el cual Ofiuco nos vigilaba...

Nos íbamos a comprar estando en la piscina, o acabábamos de llegar, ya no estoy segura, cuando recibí aquel mensaje. Aquel que anunció su llegada. Esa tarde estuve hablando largo y tendido con sus primas, y jugando a un par de juegos de cartas. Paula y Lidia se marcharon a conteplar los bronceados cuerpos de los jugadores de voley (que llevan tostándose desde el mes de mayo), así como el deporte en sí. O eso dicen. Lalu se quedó conmigo. Puede que tuviésemos tambien una entretenida y redundante conversación sobre cualquier tema social-político. O igual me contó qué se iba a poner para el pregón de fiestas, quién sabe. Las dos saltamos, literalmente, de alegría. 

Después de tan solo unos días aquí, Almond se fue. Pero,¡qué días tan maravillosos! Los detalles se los reservo mi memoria. Me faltaría blog para comentarlo todo como realmente se merece. 

Una de las noches, imagino que la del día 4, le mostré mis delirios hechos palabras, encerrados en estas entradas desde hace dos abriles. Él me dijo que la sensación que domina el cuerpo tras leerme es melancólica, triste, pesimista... y que ciertas palabras clave lo demuestran. Hoy quiero escribir algo alegre para ti.

Cada lugar lleva impresa tu huella: la "Zona 3G" de los alrededores de la iglesia, el duro suelo del frontón, el banco de la plaza donde nos conocimos, la cortina vieja que cubre mis libros, los pasadizos, la fuente de nueces de mi cocina, la puerta de la tahona, el baile y la acera que hay frente a él, tu calle y "la Báscula". Cada sitio que siempre ha pasado desapercibido, al cual jamás presté atención, ahora es una fuente de sonrisas y recuerdos. 

Voy a contarte un secreto: engaño a mi propia literatura, si es que se le puede llamar así, porque yo nunca he sido pesimista y, sin embargo, sabes muy bien que ella sí lo es. Y otro más: la tristeza que manifiesto cuando te vas, cuando de nuevo me dices adiós, no supone siquiera una cuarta parte de la felicidad que siento al volver a verte. Aunque eso no me convenga ni me sea rentable, es la verdad más innegable que puedo decir. 

Pronto nos veremos otra vez. Me niego a dejar pasar tanto tiempo una vez más. Hasta entonces, Ojos Azules, que de noche parecen dos faros.


<<La misma sensación que al leer Góngora.>>