domingo, 31 de agosto de 2014

Emma

Cierro los ojos y sueño que estás aquí, que nunca te vas. A pesar de estar segura de que no es cierto,  que todo es una ilusión, quiero quedarme con esa sensación que me invade cuando no veo lo que tengo delante, sino la dulce trama que implica tu presencia.
A principios de mes llegaste, después de tanto tiempo lejos. Entonces fuimos felices, tanto que apenas pude respirar. Recuerdo aquella euforia de abrazarte por primera vez, esa alegría muda que tanto se me notaba. Y decido quedarme con el latido de ese estado hasta que volvamos a vernos. Hasta que el frío diciembre nos tome por sorpresa de nuevo.

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